Thursday, 16 October 2008

Cementerio de Montparnasse



















Hace ya un par de veranos decidí visitar por primera vez la tumba de quien ha sido en mi vida un faro de inextinguible luz, Julio Cortázar.
De pie frente a la blanca piedra debajo de la cual reposa el gran escritor argentino vinieron a mi mente estas palabras escritas desde hacía ya varios años y que finalmente parecían venir al caso.



HORACIO OLIVEIRA PIENSA EN LA MAGA

                                                                              A La Petite, París


Sé que trajinas la noche
tratando de encontrar
En el fatigado fulgor de las hogueras
la clave cifrada
Que te habrá de liberar de tus fantasmas

Sé también que la aurora
moja tus pestañas
De una fina llovizna
cenicienta
Que las blandas agujas del hastío
te obligan
A bordar el sueño de un leopardo

Intuyo tu silueta
vagando en su desvelo
Hacia el insomne refugio
de los puentes
Buscando
en el oculto espejo del río
Tu rostro ingenuo de hechizada fiera

Sé que no vas a encontrar
alivio a tu tormento
en el exiguo palpitar del alba
Mientras la lengua
susurrante del rocío
te repita al oído
el nombre escalofriante del olvido.


2 comments:

larraz said...

Vaya, Rayuela. Un libro que dejó un poso imborrable en mi.

Don Julio, hallá donte hesté reciba hun hafectuoso saludo.

ana maría - penélope said...

¡Que bello autorretrato!
Tienes mi admiración profunda.
Hace algunos años vi una muestra de
tus fotografías en el Museo de Arte Moderno La Tertulia en Cali.
¿Conoces mi ciudad?
Te envío un abrazo hecho de clics
Penélope