Thursday, 27 September 2012

Martín Chambi, Maestro










Hace muchos años conozco someramente la obra fotográfica de Martín Chambi en libros, monografías, textos de estudio y demás.
Sin embargo, nada me había preparado para experimentar la magnitud de su obra al encontrarme frente a sus fotografías recientemente, en Cádiz.
La exhibición es una serie de imágenes digitalizadas y copiadas a gran formato, donde se aprecia en apasionante detalle la minucia de aquel tiempo en el rostro de sus gentes, las condiciones que les rodearon y nuestra aproximación a su identidad, su medio ambiente y su legado histórico.
La obra artística de Martín Chambi (Puno 1891 – Cuzco 1973) sobrevive a más ciento veinte años de su nacimiento y se mantiene vigente a través de su visión como fotógrafo. En ella vemos al etnógrafo, al cronista, al documentalista, al antropólogo y al hombre de varios mundos en su época.

Chambi, quien se autodenomina un fotógrafo indigenista se expresó de esta forma durante un viaje a Chile en 1936: “He leído que en Chile se cree que los indígenas no tienen cultura, que son incivilizados, que son artística e intelectualmente inferiores cuando se les compara con los blancos y europeos. Más elocuente que mi opinion, sin embargo, son los testimonios gráficos. Espero que haya testigos imparciales y objetivos que examinen esta evidencia. Siento que soy un representante de mi propia raza; mi gente habla a través de mis fotografías”.
Su obra ha sido exhibida en numerosas capitales en América Latina, Norteamérica y Europa y cada vez más publicaciones en todos los idiomas propagan su trabajo.
Son impresionantes, en particular, sus retratos de gente del común, campesinos inmortalizados por su lente, celebraciones de pueblo que vistas ahora son espejo de una era desaparecida para siempre.
A él se le acredita con ser el primer fotógrafo presente en fotografiar el hallazgo arqueológico por excelencia del siglo xx en Sudamérica, la ciudadela Inca de Machu Picchu, llevada a cabo por el arqueólogo norteamericano  Hiram Bingham en 1911.

El siguiente párrafo ha sido extraido del catálogo de la exhibición en Cádiz.
“La obra de Martín Chambi contiene una gran yuxtaposición de niveles de lectura e interpretación; en ella conviven la documentación de corte antropológico y la soberbia dignidad que proyecta a los personajes que retrata. El gran maestro de la fotografía latinoamericana fue simultáneamente un fotógrafo indígena, fotógrafo de salones de arte, fotoperiodista, testigo activo del nacimiento de los partidos indigenistas en su país, apasionado documentalista de su cultura, retratista de estudio para la alta sociedad cuzqueña, fotógrafo de eventos sociales y fiestas patrias e indígenas, fotógrafo costumbrista, maestro de muchos fotógrafos profesionales que se formaron en su taller, amante de la estética de los grandes pintores de retrato, excelente iluminador y dotado de excepcional destreza para coreografiar la pose de grupos de personas, representante involuntario de la emergencia de las clases humildes en Cuzco y un largo etc. que merecería más espacio para ser desarrollado en toda su complejidad. Todo ello mostrado sin historicismos formales, apoyado en un dominio excepcional de la técnica y en una curiosidad insaciable por la epopeya cotidiana del ser humano”.

Friday, 14 September 2012

Day for Night


El verano se asoma a la memoria cuando ya hemos regresado a casa luego de las lunas alegres del paseo. Las lluvias han llegado con sus vientos cargados de ese filo puntiagudo que crece y va en aumento con el paso de los días. Vale entonces un pequeño viaje a la consola de los recuerdos para extraer un par de aquellas imágenes, que en su momento fueron reales y que son ahora tan sólo una referencia más en la ya perdida guía de verano. Hoy todo adquiere ese olor de aromas extraviados, de recuerdos que en su día fueron reales y azules y que ahora ya las frías tardes tornan del color de una nostalgia gris y deseos que han quedado sin respuesta.

Sunday, 2 September 2012

La Luna Estaba Disfrazada de Putita Coqueta...



Debo decir que soy un hombre al que atormentan los recuerdos
Debo decir también que nunca me he sentido solo
Porque siempre he vivido enamorado de la luna
Me he nutrido del espejismo azul de sus contornos

He vivido las dos caras del amor
He sentido la caricia del beso
Y el rígido metal que otorga la tristeza
He amado los insectos, he adorado prostitutas en los sacrílegos altares del alcohol

He aprendido a vivir mi vida de memoria.
He quemado mi piel en las hogueras de la lujuria
Y en el desenfado de siniestros aquelarres.

He cambiado pedazos de mi vida por frases bonitas y sonoras
En lupanares pavorosos en pos de un verso perfecto

De nada me arrepiento.


San Francisco, Calif, Oct. 1994