Monday, 30 April 2012

Francesca Woodman

El legado artístico de Francesca Woodman es un legado fotográfico de gran poderío existencial, filosófico y artístico, producido por una joven que se dedicó a crear una obra portentosa entre su adolescencia y los veintidós años, edad en que decide quitarse la vida por mano propia.
El autorretrato es una danza privada, un canto de melodía interna, un destello personal que responde a espejos interiores cuyo reflejo el artista ignora pero se empeña con denuedo en interpretar.
El resultado es casi siempre una alusión a fuerzas dispersas que pugnan por salir a flote en la representación física de una muda poesía espiritual.
El trabajo fotográfico de Francesca Woodman, (1958-1981) su tragedia al terminar su vida que apenas empezaba a germinar, es a partir de la fuerza interpretativa de su angustia un canto de alabanza a sirenas invisibles. Serían éstas las que en últimas terminarían por hacer de la joven artista una víctima más del hechizo de sus cantos.
Sus autorretratos son de una fuerza convincente y los produjo a un ritmo imparable desde muchas perspectivas. Ella se separa del mundo por voluntad propia en razón de asistir al auto-descubrimiento de su esencia artística.
Todo lo que produce en los pocos años que anteceden su muerte está relacionado con su situación frente al mundo: su posición como artista, su vulnerabilidad en cuanto mujer, su respuesta intuitiva a aquello que perturba su ser, es incesante su búsqueda en cada obra que concibe.
En los escasos libros que existieron hasta hace pocos años, y en la gran cantidad de información que ha empezado a aparecer a raiz de la muestra actual en la Fundación Guggenheim de Nueva York (Marzo 16-Junio 13, 2012) asistimos atónitos a un testamento artístico poseso de una madurez alucinante. 
El espíritu existe antes que el objeto en su obra pero le es imposible separarse del todo. En ella vemos a la artista en variaciones interminables sobre un mismo tema; nunca aburridas, siempre interesantes por la continuada respuesta artística a los interrogantes que plantea la forma.
La muestra está sustentada por 120 obras de época y exhibe sus trabajos primarios de estudiante en el Instituto de Diseño de Rhode Island hasta sus tardíos experimentos antes de su muerte en la ciudad de Nueva York en 1981.

Parque Panamericano, Cali


















La diversión de la clase obrera es tan simple como las tardes de domingo, gastadas bajo el alucinante sol del trópico en este parque lleno de posibilidades y encanto. La alegría de saberse libre por unas horas (vaya consuelo !), de explorar aunque sea por unas pocas horas una relación que muchas veces se limita a intercambiar un apretón de manos o un polvo acelerado en un hotelucho del sur. Finalmente, ver cómo cae el sol sobre los cerros y pensar en volver a la casa de los patrones, para las muchachas del servicio doméstico; o al cuartito miserable para los trabajadores de la construcción y a esperar de nuevo la llegada del próximo domingo.

Wednesday, 25 April 2012

Thursday, 19 April 2012

El Almuerzo del Obrero, Cuenca, Ecuador 1979

Acabo de encontrar este negativo luego de muchos años de tenerlo guardado en una caja de memorias no del todo extraviadas en el tiempo. Me llama la atención que el hombre, que come con cierto placer desinteresado en el rostro, mientras mujer y vástago se entretienen buscando el misterio de la hierba, ha levantado la vista y escudriña en derredor para ver qué está pasando.
Mirando, con el beneficio de la inevitable distancia de treinta y pico de años, veo que el hombre, como ya alguna vez me sucedió con otra imagen de un vendedor ambulante en el puerto de Guayaquil, en el mismo país, tiene un rostro similar al mio con los mismos años de entonces. Es la segunda vez en mi vida que encuentro mi doppelgänger en ese Ecuador tan lleno de encanto y del cual tengo tan buenos recuerdos.
Al igual que con muchas imágenes, que he estado copiando después de muchos años de haberlas mantenido en la oscuridad, me entretengo ahora pensando en cómo serán ellos ahora, esos seres con quienes alguna vez crucé una mirada o simplemente una fracción de segundo en el tiempo infinito.

Sunday, 15 April 2012

Fotógrafo Itinerante

Siempre me ha fascinado la idea de tener un fondo, no importa cuál, sobre el cual tomar fotografías mientras mi mente viaja de pueblo en pueblo, desde un país desconocido hacia otro aun más, en busca de aquella imposible imagen que justifique mi pasión por el retrato fotográfico.

She walks into the light...

...and then she re-enters the shadows as she moves slowly through the market place in the quiet Parisian suburb on a Sunday morning of so long ago.

Dream Travel















It is hard not to associate this image with traveling, considering that the main motive in this frame is the association we establish with being somewhere else other than where we are when we dream of being elsewhere. It has some strong pull going regarding faraway lands. Poor man, he was just sleeping it off on a corner in the town of San Francisco.

Minimalismo Chino




















Esta imagen quedó guardada durante cerca de 25 años porque nunca encontré motivo para reproducirla. Sin embargo, como tantas cosas en esta vida, finalmente hallé la excusa perfecta para hacerlo. El minimalismo está de moda, de modo que ahora no me siento obligado a justificarla ante nadie. De otro lado pienso que si la idea primaria me llamó la atención visualmente debió haber sido por algo; tal vez la simpleza, la inmadurez de mi concepción fotográfica, cosas por el estilo.

Memories















When I was a child my father used to take me to the bullfights. Many years later while in the Basque Country, in the town of Ezpitia, I managed to accidentally meander onto a bullfight with my camera. I walked around photographing people before the event and stumbled upon this image of a young boy framed between his elders and a bullfighter, named Espartaco. It took me 24 years to print the negative, until last week, and then I finally realized that the boy was a representation of my own self at that exact age when my father used to take me and my brothers behind stage before the start of the bullfights while we were growing up in Cali, Colombia.

Mother and Child, Brighton






































These two images belong to a set taken in 2005 at the beach in Brighton and for a few years they went missing. I finally found the wayward negatives while looking for something entirely different and here are two of them. As they say, the Lord works in mysterious ways.

Unknown Germs Attack Coastal Town

Friday, 13 April 2012

Ben Saul, Musician, Composer

This portrait of Mr Saul was taken in the neighboring town of Faversham, where he lives with his family. Ben Saul is one of the organizers of the very successful 2011 Faversham Arts Festival, event that looks to become an important cultural window for the region in the future.

Monday, 9 April 2012

From Alix Pamela Shaw


It is great to find that one's efforts don't go unnoticed and that somewhere out there people take notice and sometimes use some aspects of my production to illustrate their own. This is from my dear friend and former student Alix Shaw, who very kindly has selected some of my work to use in her university course.

La Mirada de Mrs Brownie



En cerca de cuarenta años que llevo trajinando los caminos de la fotografía tan solo una vez estuve asociado a una cámara Brownie, hasta ahora. Si mal no recuerdo fue el verano de 1976 en Toronto, cuando luego de comprar una de ellas por un dólar en una tienda de segunda mano decidí hacer unas fotografías.
No la usé más de una vez y la tiré al olvido a partir de entonces. Había tantas cosas que hacer, tanta distancia por recorrer, que no tuve ni el tiempo ni la inclinación de esforzarme en producir fotografías que exigían una gran cantidad de luz a cambio de negativos a medio enfocar. Era como haber regresado a la primavera del cincuenta y tres cuando la Kokak lanzó esta linea de su famosa serie de aparatos fotográficos.
Treinta y cuatro años más tarde visitando una de las varias tiendas de caridad en el pueblo en que vivo en Inglaterra, hallé una de ellas en muy buena condición, con estuche original e inmaculada. Pareciera que nadie la había tocado nunca, libre de rasguños en el cuerpo y con el lente absolutamente limpio.
Me dije que qué más da, si sólo costaba dos libras esterlinas con cincuenta céntimos.
De la tienda a un clavo en la pared de mi atiborrado estudio en casa no hubo más que un paso. Allí quedó colgada durante tres años hasta comienzos del invierno pasado, cuando acicateado por las exploraciones fotográficas de un ex-alumno mío y su grupo de aventureros de la fotografía tradicional, decidí sacarla de paseo y disparar un rollo de película.
Es extraordinario pensar cómo han cambiado los tiempos, ya que el papel de aventureros se ha trastocado y ahora los que arriesgan son los que incursionan en lo tradicional. Cosas de la tecnología.
Nada ni nadie me había preparado para el asombro tras revelar ese primer rollo tomado en circunstancias extremas de mala luz y escasas propuestas estéticas. Una de mis quejas durante aquel verano del 76 era que el lente no era suficientemente nítido en el enfoque.
El enfoque en estas cámaras responde a un concepto ordinario y arcaico en su trato con la luz, un único tiempo de exposición con variación de distancias; es decir, se tiene un control precario cuando se dispara.
La apertura de esta cámara tiene tres opciones utilizables con un diafragma de metal que se mueve manualmente en frente del lente, dependiendo de la cantidad de luz presente en el instante. Hasta allí el desarrollo tecnológico de este aparato hecho en 1961.
La nitidez en el enfoque queda en manos de dios. La velocidad del disparo es de 1/40 de segundo, justo por debajo de la zona de peligro en la exposición.
Si no se opera con extremo cuidado, nos dará como resultado negativos borrosos, imágenes que de inmediato pueden causar ira e intenso dolor entre miembros prestantes de la ortodoxia estética visual.
Me encantó el primer resultado de los negativos, la transformación ejercida sobre el paisaje por circunstancias totalmente fuera de mi arbitrio. Debe ser porque a esta altura en mi vida he llegado a aceptar cosas y eventos que hace treinta años me hubieran preocupado.
Todo fotógrafo exige siempre control sobre su composición, su exposición, la entrada de luz para impregnar el negativo, la forma como se concibe cada disparo, etc. Operar la Brownie a la que hago referencia requiere abandonar el control y esperar con paciencia el resultado mientras se procesa el rollo de película.
Las imágenes parecen figuras de ensueño, miradas retrospectivas al album de fotos de los abuelos; resultados maravillosamente aleatorios que reflejan no tanto nuestra intención primaria sino el capricho de algo más allá de nuestro esfuerzo y comprensión de la mecánica fotográfica.
Las nubes parecen estar siempre en movimiento, los árboles se mecen suavemente en la brisa y la apariencia de los niños ha cambiado de manera vertiginosa de un momento a otro.
Es, en definitivas, un aparato que responde a caprichos desconocidos a nuestro entendimiento y, si somos afortunados, hemos de encontrar casi siempre resultados variables de calidad, interesantes y muy por fuera de lo común.
Altamente recomendable.