Saturday, 26 March 2011

Mi Ciudad (segmento)




























"...y entonces el hotel, el de esta noche porque mañana o algún día será otro,
mi ciudad es hoteles infinitos y siempre el mismo hotel,
verandas tropicales de cañas y persianas y vagos mosquiteros y un olor a canela y azafrán,
habitaciones que se siguen con sus empapelados claros, sus sillones de mimbre
y los ventiladores en un cielo rosa, con puertas que no dan nada,
que dan a otras habitaciones donde hay ventiladores y más puertas,
eslabones secretos de la cita, y hay que entrar y seguir por el hotel desierto..."

Julio Cortázar, 62 Modelo Para Armar

El Misterio













Yo la miro subir despacio y subo, también, por estas gradas refulgentes que en principio sé que habrán de conducir hacia otro piso de amplias galerías. Soy consciente que mi función no es juzgar; es tan sólo mostrar cómo se llega de A hasta B sin interrupciones y sin embargo me dejo llevar por la tentación enfermiza de mostrar, sin haber descubierto aún, el lado oscuro de las cosas; cosas tan simples como una ancha escalera de metal pulido, y sin pensarlo dos veces me entrego a ella con la disparatada intención del paparazzi...

Friday, 18 March 2011

Las Malas Influencias: el espejo de Gabriel Orozco





















Piedra pulida en la noche de luz amarillenta, polvo marchito que hasta hoy relumbra en los adoquines de tiempos olvidados. Hay mucho de nostalgia en mis pasos esta noche. Hay un antiguo rumor de sangre, la de mis abuelos, la de un lenguaje descrito en palabras que el tiempo ha hecho inteligibles. Hay innumerables caminos antaño recorridos, emprendidos por hombres y mujeres que andaban a la busca de otros sueños y que finalmente anidaron en mis venas hasta que hoy, esta noche, camino de un pequeño cafetín en algún barrio que ignoro, me lleva a descubrir el espejismo de mi sangre. Este reflejo de piedras doradas en la madrugada me obliga a sentir la nostalgia de una España que apenas intuyo la llevo en mi sangre.

Friday, 4 March 2011

Luis Kerch, pintor



Hace un par de años tuve la fortuna de conocer a Luis Kerch y su esposa Victoria. Ambos recién llegados a la ínsula gris que es esta Albion, tan impenetrable para algunos, tan distante e indiferente para tantos.
Luis, pintor de elegante pincel, pasa sus días descubriendo las bondades de la gama de grises que rodean las colinas y las rocas de los acantilados por las vecindades de Dover, en el sur de Inglaterra. Sus cuadros hablan de tonalidades sutiles, de suaves argucias de luz, de secretos que poco a poco descubre con la paciente disciplina de quien sabe abrir con delicadeza una nube porque sabe que dentro de ella se esconde un arco iris. Así de fácil.
La visita a su estudio me ha dejado como resultado una pequeña cosecha de retratos que muestran la intemporalidad de su ancestro mexicano y la casi benévola sonrisa que adorna al hombre sentado enfrente nuestro mientras al fondo su pintura florida teje filigranas en la tela.

Para ver su obra visite su página: http://www.luiskerch.com/